Procedimiento Contencioso Tributario: Reclamación y Apelación

TRIBUTARIO | PROCEDIMIENTOS TRIBUTARIOS

9/4/2026

Abogado tributarista
Abogado tributarista

Procedimiento contencioso tributario. ¿En qué consisten la reclamación y la apelación?

Cuando la Administración Tributaria emite un acto con el que el contribuyente no se encuentra de acuerdo, el ordenamiento jurídico le permite cuestionarlo a través del procedimiento contencioso tributario.

Este procedimiento constituye la vía administrativa mediante la cual el contribuyente puede discutir la determinación de una obligación tributaria, una sanción u otros actos administrativos o valores que resulten impugnables.

De acuerdo con el Código Tributario, sus etapas son:

  • la reclamación ante la Administración Tributaria; y

  • la apelación ante el Tribunal Fiscal.

¿Qué es la reclamación?

La reclamación constituye la primera instancia del procedimiento contencioso tributario. A través de este recurso, el contribuyente solicita que la propia Administración Tributaria revise el acto que ha emitido.

Los actos administrativos que pueden ser objeto de reclamación son los siguientes:

  • las Resoluciones de Determinación;

  • las Resoluciones de Multa;

  • las Órdenes de Pago, conforme a las reglas particulares que les resultan aplicables;

  • las resoluciones que resuelven solicitudes de devolución;

  • las resoluciones que declaran que no surte efecto una declaración rectificatoria;

  • las resoluciones que determinan la pérdida de un fraccionamiento; y

  • otros actos vinculados directamente con la determinación de la deuda tributaria.


La reclamación permite cuestionar tanto los hechos considerados por la Administración como la interpretación y aplicación de las normas tributarias. Por ejemplo, un contribuyente podría discutir un reparo mediante el cual la Administración desconoce un gasto, determina un mayor tributo o impone una sanción que considera improcedente.

¿Qué debe analizarse al presentar una reclamación?

La reclamación no consiste únicamente en manifestar desacuerdo con la Administración Tributaria.

Una adecuada defensa requiere identificar:

  • cuál es el acto que se está cuestionando;

  • cuáles son los reparos o fundamentos de la Administración;

  • qué hechos deben ser acreditados;

  • qué normas o interpretaciones resultan aplicables;

  • qué medios probatorios sustentan la posición del contribuyente; y

  • qué se solicita concretamente al resolver el recurso.


Asimismo, resulta fundamental verificar el plazo aplicable para interponer la reclamación.

¿Qué ocurre cuando se resuelve la reclamación?

La Administración Tributaria evaluará los argumentos y medios probatorios presentados y emitirá una resolución.

Esta puede, entre otras posibilidades:

  • declarar fundada la reclamación;

  • declararla fundada en parte; o

  • declararla infundada.


Si el contribuyente continúa en desacuerdo con lo resuelto, puede interponer un recurso de apelación.

¿Qué es la apelación?

La apelación constituye la segunda y última instancia del procedimiento contencioso tributario. A diferencia de la reclamación, la controversia ya no será resuelta por la Administración Tributaria que emitió el acto impugnado.

El órgano encargado de resolver la apelación es el Tribunal Fiscal.

El recurso se presenta ante el órgano que emitió la resolución apelada y, una vez verificado el cumplimiento de los requisitos correspondientes, el expediente es elevado al Tribunal Fiscal.

¿Qué revisa el Tribunal Fiscal?

El Tribunal Fiscal analiza la controversia planteada por el contribuyente y la actuación de la Administración Tributaria.

Dependiendo del caso, puede pronunciarse sobre cuestiones como:

  • reparos tributarios;

  • sanciones;

  • aplicación e interpretación de normas tributarias;

  • valoración de medios probatorios;

  • aspectos vinculados con el procedimiento de fiscalización; y

  • otros asuntos comprendidos dentro de su competencia.

La apelación, por ello, no debería consistir simplemente en repetir los argumentos utilizados en la reclamación.

Es necesario revisar cómo resolvió la primera instancia, identificar los fundamentos que deben cuestionarse y determinar la estrategia que corresponde seguir ante el Tribunal Fiscal.

La importancia de la prueba

Uno de los aspectos más relevantes del procedimiento contencioso tributario es la prueba. La normativa tributaria establece reglas sobre la oportunidad en que determinados documentos y medios probatorios deben ser presentados.

Por ello, la estrategia de defensa durante una controversia tributaria no debería analizarse recién cuando se llega a la instancia o etapa de apelación. La actuación del contribuyente durante una eventual fiscalización y durante la reclamación puede influir directamente en la defensa que posteriormente pueda plantearse ante el Tribunal Fiscal.

En términos prácticos, la estrategia debe considerar el procedimiento de manera integral:

Fiscalización → resolución de determinación o de multa → reclamación → apelación.

¿Todo acto de la Administración Tributaria debe reclamarse?

No necesariamente.

Antes de iniciar un procedimiento contencioso resulta importante evaluar:

  • si existe realmente una controversia;

  • la solidez jurídica de la posición del contribuyente;

  • la documentación disponible;

  • los precedentes o criterios aplicables;

  • los plazos correspondientes; y

  • las consecuencias de continuar con el procedimiento.

En algunos casos es conveniente impugnar el acto; en otros, resulta recomendable adoptar una estrategia distinta.

La defensa tributaria debe analizarse desde el inicio

Mediante el procedimiento contencioso tributario, el contribuyente puede cuestionar los actos de la Administración Tributaria. Sin embargo, el resultado no depende solo de presentar una reclamación o una apelación dentro del plazo.

También depende de identificar correctamente el problema, contar con los medios probatorios necesarios y construir una posición jurídica consistente desde las primeras etapas del procedimiento.

En TUTELA TRIBUTARIA brindamos una asesoría integral a nuestros clientes durante procedimientos de fiscalización, reclamación y apelación, evaluando tanto los aspectos sustanciales de la controversia como la estrategia procedimental que corresponde seguir. Una adecuada defensa tributaria comienza por comprender qué está siendo cuestionado, qué puede demostrarse y cuál es la vía adecuada para hacerlo.

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